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Alvaro / 15.04.2022

Castillo Morató fue oficializado como Monumento Histórico Nacional para preservar su identidad

Evento

Con una ceremonia en el galpón para la esquila, construido entre 1902 y 1904, que fuera engalanado con la presencia de la subsecretaria de Cultura, Ana Ribeiro; a quien acompañaron el director general de la Comisión de Patrimonio, William Rey Ashfield; Alfredo Morató, en representación de la familia propietaria del padrón rural Nº 610, y autoridades departamentales, lideradas por el intendente Nicolás Olivera, se llevó a cabo la oficialización de la Estancia Buen Retiro-Castillo Morató como Monumento Histórico Departamental. A la vez que se descubrió una placa alusiva al acontecimiento que tuvo además la presencia de los alcaldes de Guichón y Piedras Coloradas, concejales, vecinos de la zona y demás invitados.

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Descubrir la belleza que guarda el castillo, visionario para la época en que fue construido en nuestro departamento, coronado por la geografía y vegetación que lo hacen particular, representa además una invitación –al decir de la subsecretaria– para recordar que al futuro se entra “retrocediendo y mirando hacia atrás”.


Con una superficie de 3.175 hectáreas, ubicada en el departamento de Paysandú, Paraje Tres Árboles, entre arroyo Corrales y Río Queguay y camino vecinal que une las rutas 25 y 26, la estancia permite además conocer cómo se trabajaba en la época del esplendor de la lana que permitió el desarrollo de poblaciones en la zona.


Durante la parte oratoria, Alfredo Morató, agradeció a las autoridades y “en especial al intendente Nicolás Olivera quien nos ha dado un apoyo invalorable en este proyecto de patrimonio cultural, que fue nombrado por el voto popular de la Junta y luego por el equipo técnico reconocido de la Comisión de Patrimonio de la Nación”


La familia Morató –de la cual actualmente está la cuarta generación– está en el lugar desde hace más de 130 años. “Nuestro bisabuelo, el comerciante Francisco León Barreto, compró estas tierras en 1889. Este establecimiento antes de él, era la parte sur más extrema de las misiones jesuíticas de la gran estancia de Yapeyú, su frontera fue marcada en 1657. Era una tierra realenga que pasó a ser administrada por los misioneros jesuíticos. Aquí hay historias y leyendas desde entonces, nosotros encontramos un título guardado entre baúles y papeles que da cuenta que se inicia (el trabajo de construcción) en 1796. En ese título con testimonios está prácticamente toda la historia de la banda oriental”, relató orgulloso.


A la vez que contó: “Por acá pasó Aparicio Saravia, el presidente Tajes –que tuvo el último agasajo que se hizo cuando dejó la Presidencia–; pasó muy cerca el tren del ferrocarril de la compañía inglesa Midland, que llevaba el ganado al frigorífico Anglo, ya que este campo fue uno de los principales abastecedores, al igual que del Swift, antes que el plan Marshall se concretara”.


Luego detalló en una visita guiada que efectuó para el grupo de invitados y prensa, otros espacios de importancia y a los que buscan defender. como el “‘valle de la Libertad’, un diseño de árboles que muestran distintos hechos históricos y que en 1920 nuestro abuelo Edilio Morató plantó para dejar ese cimiento, esa historia en este padrón 610, que tanto luchamos por mantenerlo como en la actualidad”, expresó.

“NO HAN DEJADO DE PASAR COSAS”

El intendente Nicolás Olivera describió lo que le representa llegar por el camino desde la ruta y ver la imponente estructura del castillo, diciendo que “ver eso fastuoso e inmenso –que se me tome con el mayor tono coloquial lo que voy a decir– en el medio de la nada es lo primero que nos interpela”. “Y cuando se va entrando, uno va sintiendo una energía, algo especial, como me pasó con este galpón que cautiva igual o más que el castillo, porque uno empieza a recrear imaginariamente las cosas que pasaban acá: 40.000 ovejas que esquilaban con máquinas a vapor con esa infraestructura y con la visión que se hizo esto”, precisó.


En primer lugar, dijo, “lo que corresponde destacar es que en tiempo récord, creo que hace apenas un año y medio veníamos acá con una enorme expectativa a conocer este lugar que es de uso familiar y fue algo que nos explicó Alfredo (Morató). Porque la interpelación de la gente era ‘porqué no lo abre para que todos los conozcamos’ y en realidad es la casa donde vive la familia desde hace tantas décadas y un lugar de trabajo. Y que pese a ese color sepia del paso del tiempo, acá se ve ese color brillante, porque se sigue trabajando como desde hace décadas”.


“Hay que reconocer especialmente a la Comisión Departamental de Patrimonio que trabaja de manera honoraria y hacer que tuviera una protección departamental fue el primer escalón para que pasaran otras cosas como la de hoy, que es que el Estado, que el presidente, rubricara la resolución que hace integrar a este predio y estas construcciones que formen parte de un selecto grupo del patrimonio histórico de la nación”, dijo Olivera.

EL CORAZÓN DE LA MODERNIZACIÓN

La elección de llevar a cabo la ceremonia en el galpón, que conserva toda su estructura original y carece de remodelaciones o recambio de materiales por otros de la actualidad, fue celebrado por Ana Ribeiro quien dijo que se trata del “corazón de la modernización”.


La subsecretaria de Cultura, en su función de historiadora, se dio el lujo de detallar cómo era la época en que todo surgía en la zona. “Alguna gente tuvo la visión de ver que este sistema que nos enseñaron los padres guaraníes, esta capacidad de producir, este aferrarse a los animales como la base del sistema productivo, tenía que empezar a modernizarse. Y cruzaban las tropas de Saravia cuando aquí se estaba apostando a esquilar con máquinas a vapor y a que hubiera una gatera especial para cada animal, para minimizar el tiempo de las tareas de campo. El grosor de estas paredes, la pericias arquitectónicas de todo esto, habla de una apuesta al futuro”, dijo con precisión.


Dándole sentido a la importancia del pasado, que no es dejarlo enterrado en un cajón, Ribeiro indicó que no debemos olvidar que al futuro “se entra retrocediendo, se entra mirando hacia atrás, dando una marcha atrás en el tiempo. Y eso es venir a hace un siglo y pico cuando se construyó esto o más, admirar aquello que nos legaron porque es inmenso para el país, un legado de coraje, audacia, de visión hacia adelante, de búsqueda de la trama social que precisa el campo. Porque el campo tiene mucho paisaje y animales pero necesita la trama social, por eso el pueblo que lleva el nombre de esta familia, porque de aquí salía la demanda laboral. Y las relaciones jerárquicas entre patrones y peones y el tramado de confianza y de lucha por reinvidicaciones”.


“Y vamos a entrar siempre en el futuro, que está ahí todos los días, pero sin olvidarnos de mirar hacia atrás. Protegiendo lo que se recibe para ser digno de eso y seguir con la frente en alto por amor al lugar.
“Los bienes patrimoniales cuando son definidos como tales lo que hacen son reafirmarle a la gente el valor del lugar en que viven. Es una forma de decirle a todos que también es un ser valioso, así sea el peón que recién comienza su carrera de aprendizaje al que simplemente le encargan una majada, o el ingeniero que viene a hacer un trabajo que le requirió muchos años de universidad”, comentó la subsecretaria.


Por su parte recordó que, de todos los documentos que vio sobre el lugar, “hay uno que me llamó mucho la atención y es de la revolución del 4 (1904), donde se realizaba la caza de gente, la leva, de quienes no querían ir a la guerra pero eran pescados en el monte por ambos bandos. Y la caza del hombre dejaba a las mujeres y niños sin padres, sin hermanos, o sin maridos, en esa situación de desgarramiento espantoso, de degüellos espantosos, de poco respeto por la vida en que todo el mundo se volcaba a la violencia, porque era la forma de justificar el arrojo que se precisa para atravesar a otro con una lanza o un balazo. En ese momento, las tropas de Saravia pasaron por acá y con todo respeto anotaron en el diario en que llevaban su registro: ‘Pasamos por un lugar cercano al Queguay y vimos el magnífico castillo de Barreto, obra inmensa’. Y lo hicieron en silencio, sin matar a nadie, sin pedir caballos, sin llevarse muchachos en la leva y respetando el empuje de este lugar en medio de la nada”.

Publicación original: Castillo Morató fue oficializado como Monumento Histórico Nacional para preservar su identidad – Diario El Telégrafo (eltelegrafo.com)